martes, 20 de marzo de 2012

Las esferas del mundo

La revolución contemporánea, con sus acelerados crecimientos e innovaciones, sus dinámicas creaciones y lo versátil de sus significados, ha arrastrado consigo cambios abismales, no sólo por la cantidad de artefactos, lugares, estilos de vida, costumbres y perspectivas que ahora se pueden tener, sino por las diferencias inclusive en cada una de las vidas que significa la espiral del desarrollo y de los cambios sociales a lo largo de la historia.

Que los conceptos se estén delimitando en otros espacios diferentes y bajo otras medidas es si acaso apenas una advertencia de todo lo que podría suceder entonces en una sociedad ambiciosa, competente y que al parecer ya no respeta los límites de lo que privado, y lo que definitivamente no lo es.

Tal vez sea muy subjetivo y sobre todo pretencioso querer generar una definición y unas demarcaciones para lo que es privado y lo que es público, por que es finalmente cada ser humano quien marca, o debe marcar los límites de su propia privacidad; y quien determina en que momento específico se exhibe en lo público, o se encuentra por fuera de la esfera privada.

Pero la pregunta real es: ¿en qué momento de la existencia esa esfera privada comenzó a carecer de la importancia y respeto que solía tener en otros tiempos anteriores? Fue quizás en la transformación de una sociedad limitante, concreta y con más “criterio”, a una sociedad más permisiva, menos exigente en cuanto a acato se refiere y sobre todo ambiciosa y sedienta de reconocimiento, recordación y visibilidad.

Pueden ser muchas las causas y los motivos para que cada vez se desvanezca más la, ahora, corta línea que separa lo privado de lo público, pero lo que si es evidente es que si antiguamente la esfera pública era un espacio que claramente permitía una aparición…ahora la ambición de aparecer y ser visible en otros espacios, que van mucho más allá de lo privado ha ido acabando con la relevancia  de lo que es lo personal.

La sociedad comercial en la que hoy nos encontramos, parece también desconocer el significado de lo público y lo privado y se ha encargado de que ninguno preste atención siquiera a estas palabras, desechando todo lo que pueden encerrar en su significado; e irónicamente reclamando una privacidad, que desconocemos. En la modernidad lo privado es tratado no sólo como un espacio sino como un derecho exigible y que merece ser respetado, pero más bien se trata de “la capacidad de controlar las revelaciones sobre uno mismo”.

Pero cómo es que se reclama y se exige algo que ni siquiera por voluntad propia se pretende, cómo pedir derecho a la privacidad, cuando son las mismas personas quienes se encargan de divulgar sus intimidades y de exhibirse al mundo en busca de un “reconocimiento” social.

Lo privado más allá de un derecho es una capacidad que cada cuál tiene, y simplemente se aprovecha o no se usa siquiera. Por su parte lo público siempre ha sido ese espacio de la visibilidad, sólo que ahora ha alcanzado un auge y necesidad que de seguro antes, era inimaginable. Lo público seguirá siendo ese sitio al que cada cuál accede y se entrega según su necesidad y conveniencia, olvidando a veces también su capacidad y necesidad de proteger su espacio privado.

De que tan desdibujado o no se encuentren los términos de lo privado y lo público en nuestras vidas depende nuestra calidad de vida social, política y personal. Porque es evidente que lo que se encuentra en  la esfera de lo público se encuentra estrechamente relacionado con la política, o podríamos llamarla también esfera política, por que en sí encierra otro mundo de exhibiciones, competencias y luchas por el reconocimiento y respeto de “los otros”, esos que por no pertenecer a un mundo político tienen un agrado de inferioridad (otorgado por la subyugación de ellos mismos).

La influencia de la que he llamado “esfera política” continua afectando diferentes ámbitos de la vida, lo cultural, lo social, incluso la misma vida privada; es todo un eje central dentro de la sociedad, todo un sistema poderoso que soborna, maneja y manipula a su antojo la vida de los demás.

Hasta que punto será necesario sacrificar la privacidad e intimidad para alcanzar un bienestar social, una estabilidad, seguridad, y una supuesta tranquilidad y felicidad, acompañada de el anhelado reconocimiento y realización como personas y profesionales; aun cuando en muchos casos esta realización sea meramente comprada y no ganada sólo por los méritos del trabajo y del talento propio.

Es de suma importancia analizar que tanto estaríamos dispuestos a hacer por sacar adelante nuestra vida profesional, que tan relevante es para nosotros ese reconocimiento que para algunas personas es la razón de la vida misma y que tanto respeto tengo yo, que capacidad poseo para delimitar mi privacidad, haciéndola verdaderamente parte de lo íntimo y teniendo el criterio suficiente para determinar que es lo que debe ir en la esfera pública y cuales son mis alcances en ella.

Son dos extremos que nos ofrecen un actuar, una “personalidad”, pero que más allá de la existencia de opciones esta en nuestras manos la decisión determinante de direccionar nuestro actuar de la manera, que almenos nosotros creamos, es la correcta.




Bibliografía



  • Los límites cambiantes de la vida pública y la privada. John B. Thompson.
  • www.hispanidad.tripod.com Idea de hispanidad, Manuel García Morente. Vida privada y vida pública.
  • La vida de los otros. Florian Henckel.
  • www.religionenlibertad.com  Distinción entre vida pública y privada. José Gea.

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