Todos los seres humanos a medida que crecen, se van formando y van encaminando su vida hacia un punto determinado, con el fin de llegar a una meta específica, a un proyecto de vida que se forma a través de los ideales que cada uno pretende alcanzar; ideales formados por esos anhelos familiares, académicos, sociales, espirituales, profesionales que cada uno tiene como plan de vida correcto, perfecto y con el que por supuesto se quiere llegar a la excelencia.Antes de pensar en alcanzar la excelencia como comunicador o como periodista, se hace necesario pensar en la excelencia como persona, como ser humano; no es coherente que exista un excelente periodista que no sea una buena persona, es como si hubiese un gran atleta que no supiera caminar bien. Es decir, una cosa lleva a la otra, y para poder ser bueno en una profesión determinada, se debe conseguir primero ser buena persona, esta es la base, el inicio del camino de la excelencia y aún más en el caso de la comunicación y el periodismo, donde la forma de ser de las personas, su actitud, su sentido social, su amabilidad y su cercanía a la sociedad desempeñan un papel fundamenta, y por qué no, crucial.
Y viene el dilema de cómo ser una buena persona, para lograr entonces ser un excelente profesional, a lo largo de la vida las personas son educadas desde su núcleo familiar, educación que se complementa y se apoya en las instituciones académicas a las que luego se ingresa y en las que se avanza a medida que se crece y así mismo aumenta el conocimiento y el grado de dificultad de los temas a tratar; si, esto no parece suficiente, más allá de las matemáticas, el álgebra, las ciencias sociales, la lengua castellana, la religión, la ética y ese sinnúmero de asignaturas que se estudian a lo largo de la vida; pero es la vida misma, con sus experiencias, gratificaciones y dificultades la que trae consigo sus propias enseñanzas, las más valiosas, los otros saberes son apenas caminos que se toman para reforzar conocimientos y encaminar el proyecto de vida que cada uno desea llevar a cabo.
Recorrer la vida siempre atento, aprendiendo a escuchar a los demás, a pensar antes de hablar, a reconocer los errores con valentía y con ella misma levantarse para seguir el camino, comprender que todas las personas que nos rodean son un elemento importante en la vida y que por alguna razón se encuentran en donde están, identificándolas entonces como una herramienta que no sabemos en que momento puede ser útil para nuestro camino, son bases importantes para ser una buena persona y luego entonces poder ser un excelente comunicador periodista.
La comunicación y el periodismo son más que una profesión, una pasión, que genera la necesidad de estar cerca de la sociedad, trabajar con ella y para ella; muy teóricamente podríamos referirnos a la comunicación como el proceso mediante el cual se transmite y se intercambia información, y al periodismo podríamos definirlo como la actividad que recolecta y publica datos acerca de la actualidad; pero toda esta teoría va más allá, y aunque es muy importante comprenderla, llevarla a cabo requiere de pasión, de compromiso y de mucha responsabilidad.
Ser comunicador periodista no se reduce sólo a estar en constante contacto con la sociedad, a escribir la actualidad y publicarla en los diferentes medios de comunicación existentes; ejercer esta labor, de hecho, es otra, muy valiosa escuela de la vida, una labor que aunque requiere de unas bases académicas, en su diario vivir continúa enseñándonos y también formándonos como personas.
La tarea de los comunicadores periodistas es ante todo sentirse parte de esta sociedad, tomársela muy enserio y como se dice vulgarmente “muy a pecho”, sin sentido social suficiente esta labor no tendría sentido, pues es nuestra razón de ser la sociedad y la verdad. Saber que es lo que sucede minuto a minuto, cuál es la verdad de los hechos, cómo nos afectan estos, y estudiar la mejor manera de contárselo al mundo es nuestro compromiso principal.
Es llamada profesión, aunque prefiero reconocer la comunicación y el periodismo como un estilo de vida, que hace mejores personas en el sentido en que concede la oportunidad de conocer más a fondo el mundo, y participar abiertamente de él; por que si bien existen muchos inconvenientes políticos y sociales que interfieren en esta labor, no está prohibido investigar, leer, estudiar y analizar el mundo en el que nos encontramos (también funciones de esta labor).
No existe un reglamento obligatorio a cumplir para ser calificados como excelentes en nuestra profesión pero recordar que nuestra prioridad es informar siempre con la verdad, investigar a fondo cada tema que pueda interesar a la sociedad y darlo a conocer de la mejor manera posible, siendo eficaces, eficientes y oportunos es muy importante.
La comunicación y el periodismo son maestros, que para llegar a la excelencia, no permiten la monotonía ni el automatismo, ya que esta es una labor que se hace nueva día a día con cada suceso que enfrentamos, es algo así como estrenar trabajo a diario, por que cada amanecer trae noticias nuevas y una sociedad entera por descubrir.
24 horas al día, siete días a la semana y 365 días al año, es una ocupación verdaderamente ardua, que no espera hasta mañana, ni da tregua al sol, es de ahora mismo y siempre, este es otro de los retos que determinarán nuestra excelencia en la profesión; estar siempre de lleno desempeñando el papel de comunicadores periodistas, en busca además de la verdad del mejoramiento continuo en nuestras tareas. Por que finalmente la excelencia no está exenta de las equivocaciones, pero si del desfallecimiento.